Cada disciplina humana busca dar un servicio al hombre, para lograr juntos un desarrollo equilibrado de todos sus aspectos. También la arquitectura tiene su función social y con esta visión desarrollamos el trabajo en el Estudio Arje.
Nosotros pensamos el modo de hacer la arquitectura como un servicio a quien busca optimizar el espacio de vivienda o trabajo. Por lo dicho, retenemos como base del trabajo la relación no solo con el cliente, sino con los proveedores y cada uno de los que participan en el desarrollo de la construcción. Vemos la fuerza de trabajo del capital humano, como una red nueva con una identidad fuerte que se plasma no solo en el modo de proyectar, sino también en los procesos y resultados.

La visión de hombre sobre la cual encuadramos el trabajo, es aquel constructor de la sociedad en la que se encuentra, que es capaz de relacionarse en busca del desarrollo no solo personal, sino comunitario. Este es el hombre que queremos generar también desde la arquitectura, como una respuesta a las necesidades de hoy.

Estos principios los tomamos y alimentamos de las experiencias de empresarios que, al igual que nuestro estudio, adhirieren a la Economía de Comunión (EdC). Los empresarios de Economía de Comunión, de los más variados rubros productivos, intentan demostrar con su trabajo la posibilidad de una forma de actuar alternativa al egoísmo racional de la economía de mercado, destinando parte de la utilidad a la promoción social. En la Economía de Comunión, nos proponemos que las ganancias compartidas sean producto del respeto de las leyes, los derechos de los trabajadores, de los consumidores, de las empresas de la competencia, de la comunidad y del ambiente: un objetivo que no es fácil de realizar porque pone en juego las relaciones entre la Ética y la Economía, pero apostamos por este camino.

Para más información sobre Economía de Comunión:  http://www.edc-online.org/es/quienes-somos/que-es-la-edc.html